Hace un tiempo leí un artículo que diferenciaba a los amigos en dos grupos: los amigos cactus y los amigos bonsai. Los amigos cactus son aquellos que no necesitan cuidados especiales ni que los riegues constantemente, que puedes irte una temporada y vuelves y siguen ahí. Los amigos bonsai, en cambio, son personas que necesitan que constantemente estés cuidando esa amistad, y basta cualquier mínimo fallo para que todo se fastidie y te des cuenta de que esa amistad era frágil y casi sin base.
Yo tengo clarísimo que soy un cactus. Siempre lo he sido y no creo que vaya a cambiar eso. Pero ya que soy un cactus, podría permitirme pinchar más y mejor a quien se acerca demasiado y no quiere cuidarme. O, más bien, no quiere cuidar nuestra amistad.