viernes, 7 de septiembre de 2018

Odio cuando Trung está en Ho Chi Minh City porque está absorbido por todo y no tiene tiempo para mí. Claro que esta vez es incluso peor porque está allí con Peter y no tiene ni las noches para que podamos charlar si se quedara con su tío. Me jode no estar más desenganchado, aunque tengo claro que es más por inercia y por falta real de cosas que hacer que porque tenga algún tipo de sentimiento hacia él, más allá del cariño y la amistad que sí quiero mantener. Es un ex, un amigo, un amante... y me gusta que sea así. Me hace gracia que nos sigamos diciendo cosas como cariño o te quiero, aunque evitaré preguntarme en voz alta si estaban tan vacíos entonces como ahora. Total, pensar en eso es una tortura gratuita y ya tengo bastante con la real. Es gracioso, esta última sí que la evito con bastante facilidad. Hasta llegar al punto de que me sobrepasan tanto los problemas no reales que se me olvidan que tengo otros más importantes. Fascinante la mente humana y su capacidad para distorsionar cualquier realidad, amoldarla a lo que menos nos hace sufrir, pero sin que nos dopemos lo suficiente como para estar alegres, que eso sería demasiado...